lunes, 11 de agosto de 2014

The Normal Heart

Dirección: Ryan Murphy / Guión: Larry Kramer / Año: 2014


Pareciera ser que cada década aparece una película de gran relevancia histriónica relacionada con la temática de la comunidad gay y la aparición del SIDA dentro de éste grupo de personas y su lucha por que la comunidad hetero volteara su mirada a éste problema. Por si lo preguntan las otras historias a las que me refiero son Philadelphia y Angels in America; pero en este año aparecieron dos producciones de gran relevancia, Dallas Buyers Club que incluso se fue con dos oscares este año y de la que hablaré en éste momento: The Normal Heart, lanzada para la televisión.

Ned Weeks es un escritor gay que vive en Nueva York al principio de los 80s. Un día va a visitar a sus amigos en lo que se podría considerar el paraíso gay, dónde el libertinaje y el poder ser uno mismo era la regla. Pero todo se viene abajo cuando un miembro de éste grupo muere por culpa de una enfermedad desconocida, la cual es catalogada en la prensa como el cáncer gay. Ned, tras conocer a la única doctora que se atreve a atender a los enfermos y por ende la persona con mayor conocimiento sobre la nueva enfermedad, trata de formar un grupo con varios objetivos, alertar a todos los miembros de la comunidad e intentar hacerlos entrar en razón y luchar juntos, a la vez que desea que el gobierno haga algo para estudiar el cáncer. Para esto un día se presenta junto a un atractivo escritor del New York Time, que se dice también es gay, y aunque al comienzo lo rechaza, tras conocerse y enamorarse luchan juntos contra esta epidemia.

A partir de éste momento, viviremos las luchas externas e internas que generan el temor a la muerte y lo desconocido, al ver el punto de vista de un grupo de personas en una sociedad que no sólo los rechaza, sino que también los condena a la destrucción al no querer ayudarlos a solventar este holocausto.

Como ya mencioné, lo más sobresaliente en esta película es el nivel actoral, que reúne a estrellas tanto de la televisión como de la pantalla grande, y en un par de casos dan la sorpresa. Mark Ruffalo (Ned) y Julia Roberts (Dra. Brooker), como era de esperarse dan grandes actuaciones y la desesperación ante la enfermedad que nos trasmite Ned es palpable. Pero lo verdaderamente sobresaliente, es la actuación de Matt Bomer, quien llega a alcanzar un nivel histriónico del que nunca se había sospechado tenía, a lo que se le suma el cambio físico que sufre para interpretar a un enfermo terminal es sobresaliente, al nivel del que vimos con Jared Leto en Dallas Buyers Club; pero logrando que en ningún momento se sienta que estamos viendo una copia en actuación.

Pero la película tiene varias fallas que son opacadas por las actuaciones, pero al final de cuentas son fallas y en algunos casos graves. El primer problema que tenemos es la trama, debido a que es una historia que ya nos han contado una y mil veces, y esta nueva versión de los hechos no aporta nada nuevo, así que incluso eso mismo significa que la historia se vuelve predecible y decae en el tramo final, afianzándose sólo de los actores.


Un segundo problema que le vi, fue que en el último tercio de la película, se olvidan de cual era el inicio de la película y terminamos viendo una historia diferente. En dónde comenzamos con los problemas que viven en la comunidad gay ante la nula atención de la sociedad y terminamos viendo un drama familiar ante la muerta de la pareja.

Pero al final de cuentas, no se necesita que siempre nos narren un cuento nuevo, siempre y cuando lo muestren con gran calidad y en ésta ocasión lo logran hacer, incluso hay unas escenas que son muy fuertes de ver y que genuinamente se me quedaron grabadas, ya que el elenco logra darle vida a este mundo que hace treinta años estaba viviendo un infierno, del cual todavía hay rezagos.

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